Mentoría personal con un guía humano, más un copiloto de IA que practica contigo todos los días — para que la próxima vez que alguien te hable, no te quedes en blanco.
Lees, entiendes videos, hasta escribes correos sin mucho problema. Pero cuando alguien te habla — o te toca responder ahí mismo, sin poder borrar y volver a empezar — la mente se pone en blanco. No es falta de nivel. Es la barrera de pasar de entender a producir, en vivo.
Si ya llenaste cuadernos de gramática, pagaste una app que se sintió genérica, o te aburriste en un salón donde todos van al mismo ritmo — esto es distinto: un plan que se arma para TI, no una lección igual para todos.
Vocabulario que sí vas a usar, retos diarios cortos, y tu primera racha de constancia — con tu copiloto guiándote paso a paso.
Situaciones reales de tu contexto — tu trabajo, tu viaje, tu meta — con menos andamiaje y más producción propia.
La entrevista, la llamada, el examen, el cliente — la aplicación real de todo lo practicado, con tu mentor a tu lado.
Una sesión 1:1 semanal contigo, diseñando tu plan real — no una plantilla genérica para cualquiera.
Por Telegram, te acompaña a diario: tu reto, tu corrección, tu ánimo — sin horario y sin juicio.
Le mandas una nota de voz y evalúa tu pronunciación palabra por palabra, sonido por sonido. No adivina leyendo lo que escribiste.
Lo que es para oírse te llega en audio, nunca escrito: acento americano, británico o australiano — y con sonido de llamada cuando el reto es una llamada.
Se convierte en el cliente, el recepcionista o el entrevistador y sostiene el papel hasta que resuelves. Y la escena siempre cierra, no te deja dando vueltas.
Una foto del menú, del formulario que llenaste o de tu cuaderno: la lee y trabaja sobre ella contigo, en la misma conversación.
Cuando ver la escena ayuda más que leerla, te la genera: el mostrador, la sala de espera, el objeto del que estás hablando.
Cuando el reto pide responder sin tiempo de traducir en la cabeza, él cronometra. Es un contenedor para practicar, no una cuenta regresiva que te asuste.
La frase que aprendiste el lunes reaparece el viernes, en otra escena y sin anunciártela. Recuperarla bajo presión es lo que la vuelve tuya.
Te da la pista, el marco, el empujón — la frase la produces tú. Y si te trabas, te deja decirla en español y la arman juntos en inglés.
Si practicas a medianoche sigue siendo el reto de hoy: no se te corta la sesión a mitad ni te queda marcado como incumplido por culpa del reloj. Y lleva tu racha, para que la constancia se vea.
Todo esto pasa dentro de Telegram, en una sola conversación: no hay otra app que instalar, ni una plataforma más en la que recordar tu contraseña.
Porque tu copiloto necesita hacer cosas que WhatsApp no le deja: evaluarte la pronunciación sonido por sonido, hablarte con distintas voces y acentos, leerte una foto y sostener un personaje completo mientras actúa una escena contigo. Eso solo se puede construir sobre Telegram.
Y no, no tienes que dejar WhatsApp para nada más: con tu mentor sigues hablando por ahí, como siempre. Telegram es solo la casa de tu copiloto — cada conversación en el lugar donde de verdad funciona.
Cada semana, después de tu mentoría, se cruzan dos cosas: lo que de verdad hiciste con tu copiloto en los últimos siete días y lo que salió en la sesión. Si el camino no va llevándote a tu meta, los retos que vienen se afinan.
Ningún cambio te llega sin que una persona lo apruebe. Y cuando se aplica, te avisamos qué días cambiaron y por qué — porque es un afinado, no un regaño.
Y si esa semana casi no apareciste, tu plan no se toca: eso se habla en la mentoría, con alguien delante. Cambiarle los retos a alguien de quien no sabemos nada solo acumula deuda.
Describe tres productos de tu negocio en un audio de 30 segundos.
Un cliente pregunta por algo que no tienes. Ofrécele una alternativa y cierra la venta — en vivo, con tu copiloto haciendo de cliente.
Se afinó porque describir ya te sale solo; lo que todavía se te traba es responder cuando el otro cambia el plan. Eso salió en tu mentoría, no de una regla genérica.
Si en tu mentoría queda claro que hablar del pasado es lo que te frena, esa semana te llega esa lección — no la que le tocaba al capítulo siete.
La noche antes de tu sesión 1:1 recibes un entrenamiento interactivo con las frases exactas que van a salir mañana.
Le escribes "portal" a tu copiloto y recibes tu enlace. Nada que instalar, nada que recordar.
Aprendí inglés a punta de pasión, esfuerzo y dedicación, sin que nadie me armara un camino. Con ese inglés entré como agente bilingüe y después ascendí a entrenador: en un año formé a más de 200 personas.
Siempre me han dicho que soy talentoso, pero lo mío no fue talento regalado: fue trabajo. Hoy mi vocación es ayudar a otros a sacar el talento que tienen escondido — y por eso existe esto. De ahí el nombre: a mí de cariño me dicen Jonas.
Hay que esforzarse, eso no te lo voy a endulzar. Pero no deberías tener que hacerlo solo, como me tocó a mí.
Carlos empezó evitando hablar inglés por miedo a equivocarse. En su día 12 ya sostiene roleplays completos — un pedido a domicilio, una llamada, una entrevista imaginaria — practicando todos los días con su copiloto, incluso cuando se traba en una palabra.
Jhonatan necesitaba atender clientes en inglés en su tienda. Ahora practica las frases exactas que usa cada día — "How can I help you?", "Thank you for coming in" — hasta que le salen naturales, sin pensarlas.
Casos reales de personas mentoreadas actualmente en Jonas Talents, compartidos con su autorización.
Cada mes que pasa es otra conversación que evitaste, otra oportunidad que se le fue a alguien que sí supo responder. Lo caro no es la mentoría: es seguir otro año entendiendo todo y sin poder decir nada.
El diagnóstico a fondo y tu Mapa Personal de Progreso: los 90 días de retos diarios, en PDF, hechos para ti.
Es un buen mapa. El acompañamiento es lo que hace que la gente llegue al final del camino.
Te ofrezco el plan suelto porque hay gente que sí se maneja sola, y me parece más honesto dártelo que esconderlo. Pero te digo lo que veo todos los días: quien se queda en blanco al hablar no se traba por falta de plan. Se traba porque nadie lo oye, porque nadie le corrige ese sonido el mismo día en que lo dijo mal, y porque nadie se da cuenta cuando lleva una semana sin practicar.
Un plan es un mapa. Y un mapa no te saca de donde estás si nadie camina contigo — eso ya lo comprobaste con los cuadernos que llenaste y con la app que terminaste dejando botada.
Los cupos de mentoría son 12 en total y el precio de fundadores aplica hasta cerrarlos (quedan 9): cuando se completen, el valor vuelve a su tarifa normal.
Una sesión inicial, sin costo y sin jerga técnica, para entender tu punto de partida y tu meta real. Si encajamos, arrancas con todo: tu Mapa de Progreso Personal, tu copiloto de IA día a día, tu portal privado, las micro-lecciones y entrenamientos que te toquen, y tu mentoría 1:1 cada semana. Es gratis y no compromete a nada.